Lasaña de atún y espinacas con pasta fresca casera

Ingredientes

300 g de harina
3 huevos medianos
200 g de espinacas
120 g de atún en lata
200 ml de bechamel (mantequilla, harina, leche)
300 ml de tomate frito
Queso rallado


Preparación

En primer lugar, separamos 75 g de espinacas. Las hervimos, las trituramos y reservamos.

Cocinamos ahora el relleno de espinacas y atún, y la bechamel. Para el relleno, rehogamos bien las espinacas restantes en una sartén. Añadimos el tomate y el atún, y dejamos cocinar a fuego bajo unos 5-7 minutos, removiendo de vez en cuando.

Para la bechamel, fundimos 3 cucharadas de mantequilla en un cazo, a fuego bajo. Una vez derretida, agregamos 2 cucharadas de harina y removemos hasta que se integre. Vertemos 250 ml de leche fría poco a poco, sin dejar de remover. Volvemos a añadir otros 250 ml de leche, siempre sin dejar de remover. Salamos y cocinamos unos 10-15 minutos a fuego bajo.

Mientras tanto, preparamos la pasta fresca, siguiendo nuestra receta. En el proceso de amasado, añadimos las espinacas trituradas para darles el color verde.

Seguimos el proceso de elaboración hasta conseguir, con la ayuda de la máquina de hacer pasta, unas placas del grosor deseado y del tamaño de la fuente que utilizaremos. Las hervimos en agua salada durante un par de minutos y procedemos a montar la lasaña.

Colocamos una placa de pasta, encima el sofrito de espinacas y atún y, a continuación, la bechamel. Repetimos el proceso dos veces. Acabamos con bechamel y queso rallado al gusto por encima.

Llevamos al horno (previamente precalentado) durante unos 10-12 minutos a 180 ⁰C.

Consejos

Podemos utilizar las verduras que deseemos para hacer el relleno (calabacín, berenjena, etc.), así como comprar la bechamel ya preparada, incluso las placas de pasta, pero os aseguramos que no hay comparación posible.

Algunas recetas nos dicen que es posible no hervir las placas de pasta fresca, comenzar el montaje de la lasaña por una capa de sofrito y, así, dejar que se cocinen en su jugo dentro del horno. Sin embargo, si el grosor de las láminas es demasiado o si no conocemos nuestro horno lo suficiente, pueden quedarnos crudas. En definitiva, recomendamos hervirlas antes.

Bon profit! On egin! ¡Buen provecho!

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